Llevar una vida sedentaria, el exceso de alcohol, el tabaco, el sobrepeso, la hipertensión o los niveles de altos de colesterol y de triglicéridos son algunos de los factores de riesgo que nos pueden hacer más vulnerables a padecer un ictus. Para mejorar la prevención, y para reducir algunos de estos factores, la dieta juega un papel fundamental. La dieta mediterránea, tal y como se ha constatado, es la mejor aliada de nuestra salud y de nuestro cerebro. Dieta en la que no deben faltar estos 7 remedios naturales contra el ictus.
Ajo, cebolla y aceite de oliva para los aliños: El aceite de oliva virgen extra reduce hasta en un 40% el riesgo de padecer un infarto cerebral. El secreto reside en su contenido en ácido oleico. En caso de tener alto los niveles de colesterol o ser hipertenso, conviene añadir un diente de ajo picado a los aliños. Y para mantener a raya los niveles de azúcar, nada como tomar cebolla cruda, especialmente rica en un compuesto como la insulina vegetal.
Calabaza y zanahoria: Según algunos estudios comer 5 veces a la semana calabaza o boniato, ya sea en puré o en crema, puede ayudar a reducir el riesgo de padecer un ictus en más de un 65%. La respuesta está en su contenido en betacarotenos, un pigmento naranja que evita la aparición de cóagulos y ayuda a mantener limpias las paredes de las arterias.
Pipas de girasol: Entre los beneficios de las pipas de girasol (las puedes espolvorear por encima de la ensalada o de los purés de verduras) se incluye que son buenas para reducir los niveles de triglicéridos y colesterol. También ayudan a combatir el estrés.
Sal de sésamo: También conocida como gomasio, es un condimento rico en calcio, potasio y magnesio, tres minerales que ayudan a controlar la tensión arterial. Se puede preparar mezclando 10-15 partes de sésamo, previamente tostado y pulverizado, con una de sal marina (si padeces hipertensión, mejor sal hiposódica). El gomasio mejora el colesterol bueno, reducienod los riesgos del colesterol malo.
Granada y naranja: No hay manera más saludable de empezar el día que apostando por un zumo de granada y naranja, rica en ácido fólico, vitamina C, magnesio, potasio y antocianinas. Todos ellos ayudan a mantener en buen estado las arterias, previniendo la formación de coágulos.
Coles y berenjena: Las verduras son básicas en una dieta sana y equilibrada, una regla que se mantiene cuando se trata de prevenir los ictus. Consumir varias raciones de hortalizas y verduras al día reduce los riesgos hasta en un 11%. Entre las verduras a elegir, las más beneficiosas son las que contienen fibra y magnesio (coles, verduras de hojas verdes…), así como antocianinas (col lombarda, berenjenas).
Kiwi, mango y frutas del bosque: El kiwi y el mango nos aportan una buena dosis de vitamina C, mientras que las frutas del bosque aportan potasio, ofreciéndonos un mayor nivel de protección frente al riesgo de padecer un ictus.